sábado, junio 02, 2007

Otra vez de dario


Escribe Joseba Arregi en El Correo de hoy un artículo que titula “Vuelta al día a día” y en el que reflexiona, sin quitarle importancia al hecho de votar, a las elecciones democráticas, sobre la necesidad de viviren democracia cada día y de que las instituciones sean modelo y den ejemplo diario.

Rechaza la falta de mesura en las críticas del PP al PSOE y a la inversa. Viene a decir que una democracia, con una buena economía y un entorno estable, se puede sobreponer perfectamente a esas críticas corrosivas de la convivencia, pero no prepara a la sociedad para una auténtica convivencia en circunstancias menos favorables.

Pasa a continuación a definir lo que debiera ser el comportamiento de las instituciones y dice: “Sin elecciones no es posible la democracia. Pero la democracia no se reduce, no se puede reducir a convocar unas elecciones en libertad y en pluralismo. Es necesario que se dé el cumplimiento de más requisitos, de más principios para garantizarla. Es preciso que esté institucionalizada la sumisión del poder constituyente al imperio del Derecho y de la Ley. Es imprescindible el respeto a las reglas de juego en la política diaria que consiste en actos y en palabras, en decisiones y en afirmaciones. Es imprescindible la separación de lo público y lo privado, la aconfesionalidad, la libertad de conciencia, la libertad de opinión y la libertad de identidad: el espacio público no se constituye estableciendo una fe, una creencia, una identidad, un interés como obligatorio para todos. Al contrario.”

Es en esto último donde cree que falla la mayor institución que tenemos los vascos. Cuando desde la presidencia del gobierno vasco se habla de sentimientos privados, cuando el lehendakari de todos nos dice que él se siente sólo vasco, está privatizando la institución y lo que es peor, nos está diciendo a los ciudadanos que no cuenta nuestra opinión, que no cuenta nuestra libertad, que desde el espacio público se puede ejercer la opinión particular, que se puede establecer una identidad, que su creencia particular puede aplicarla en la institución de todos.

Cuando se sustituye en los discursos a los ciudadanos por “este pueblo”, se está secuestrando la democracia y por desgracia, se hoye cada vez más en cualquier parte del mundo el discurso predemocrático de “este pueblo”.

Va siendo hora de que los ciudadanos echemos mano a la cartera y denunciemos a esos carteristas de la democracia y la libertad de las personas.

Salud

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