martes, marzo 04, 2008

Libertad de identidad

De la imposición de la identidad y del intento totalizador del nacionalismo ya tengo hablado algo en este rincón, creo que lo último referido a la felicitación navideña del Sr, Alcalde, que nos invitaba a hablar más euskera en la calle.

Hoy he tenido acceso a unos documentos que ALDAKETA maneja como preparación a unas jornadas de reflexión en torno al euskera. En uno de elllos escrito por José Maria Ruiz Soroa, se reflexiona sobre la libertad de identidad tras una introducción sobre las corrientes filosóficas en que predomina el individualismo o el comunitarismo, Ruiz Soroa se inclina por la preeminencia de la conciencia individual, pues, no en vano, todas las políticas comunitaristas descansan sobre las concretas neuronas de cada individuo.

Finaliza el ensayo remarcando la incongruencia de las típicas afirmaciones nacionalistas tales como: Implantar el bilingüismo favorece la cohesión o la integración social de la sociedad de que se trate. Lo que sería equivalente a afirmar que la consecución de la unidad religiosa contribuye a la cohesión de una sociedad, pero está feo pensarlo.

Otra falacia idéntica es decir que: El objetivo a perseguir es la igualdad de las lenguas cooficiales en un territorio. La igualdad que se persigue a de ser de los individuos que usan una u otra lengua, lo que se debe atender en igualdad son los derechos de los individuos. Lo contrario es la falacia de la composición que atribuye a las partes las notas del conjunto.

Otro e idéntico desenfoque al anterior es: Hay que corregir las disfunciones lingüísticas ocasionadas por políticas represivas practicadas en el pasado a favor del castellano.

Los sujetos activos y pasivos de la política son los ciudadanos, los de hoy, no los objetos lingüísticos. Las medidas de discriminación positiva sólo son aceptables para corregir situaciones injustas que afectan efectivamente a grupos de personas aquí y ahora.

Hay un último argumento empleado por los nacionalismos que viene a decir que si “lo bueno” es ser bilingüe, la política pública sólo pretende llevar a los ciudadanos a su propio bien. Kant y Stuart Mill ya se opusieron llamándolo perfeccionismo y paternalismo, y, en Sobre la libertad, escribe el segundo: “El único propósito para que puede ejercitarse legítimamente el poder sobre cualquier miembro de una sociedad civilizada, contra su voluntad, es evitar que perjudique a los demás. Su propio bien, sea físico o moral, no constituye justificación suficiente”.

En fin, que siguen empeñados en salvarnos la vida y son capaces de matarnos para ello.

Salud

Pie de foto: Padres de Vitoria se manifiestan porque obligan a sus hijos a firmar un compromiso de usar más el euskera a cambio de mejorar sus calificaciones y con la prohibición de que lo conocieran sus padres. Foto traída del blog de Ferchu, un bilbaino de pro

1 comentario:

Anónimo dijo...

También yo aspiro a ser solo yo, sin tener que llevar sobre mi mochilas de cultura, sin tener que actuar como heredero de tradiciones, sin tener que ser garante de costumbres y usos.

No quiero ser proyección de la imagen de otros, ni portavoz de sus ideas.

Que me dejen de nacionalidades, de razas y credos.

Solo quiero ser yo y lo que me dicten mis neuronas, pero ojo, solo mis neuronas.