En el parque infantil del barrio, celebrando el todo vale de la noche vieja, un grupo de aprendices del mal, se dedicaron, con cargas explosivas vendidas a pesar de su prohibición, a experimentar el poder de destrucción de la honda expansiva, haciendo reventar las dos papeleras de cemento del parque.
Digan lo que digan esa no es forma de comportarse la gente de bien.
Tenno Banzai (9): El suicida-acróbata
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Una vieja introducción al tema (2008)
Las sutilezas de una civilización muy suya
Un día estás aquí, y otro día estás aquí
De Pearl Harbor al sacrificio ...
Hace 5 horas
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