
Hoy he leído “de casualidad” un pequeño gran artículo de Edurne Uriarte.
Esta catedrática de Ciencias Políticas, que, como Indalecio Prieto, fue socialista en Vizcaya a fuer de liberal escribe sobre el caso de ese niño gallego que la Xunta gobernada por el PP quiere arrebatárselo a sus padres porque engordó.
Acierta la articulista en que no se levantaron voces en contra de tamaña estulticia, quizá porque el niño es de etnia gitana o más cierto porque es de familia pobre. No importa ahora el hecho concreto, sino que reflexionemos sobre hasta dónde cree el Leviatán que puede llegar para “salvarnos”.
Alguna vez ya inicié el tema en este rincón a cuenta de las nuevas prohibiciones del fumar, y otras semejantes (recuerden la revuelo y la retirada del anuncio de la hamburguesa grande) y mantengo una apuesta a que, no tardando, habrá un gobierno que prohíba el chuletón de Bérriz o el de Frúniz, pueblo natal de Edurne.
Les dejo un buen párrafo del articulito y les recomiendo que lo lean entero, que además es muy corto.
País
Esta catedrática de Ciencias Políticas, que, como Indalecio Prieto, fue socialista en Vizcaya a fuer de liberal escribe sobre el caso de ese niño gallego que la Xunta gobernada por el PP quiere arrebatárselo a sus padres porque engordó.
Acierta la articulista en que no se levantaron voces en contra de tamaña estulticia, quizá porque el niño es de etnia gitana o más cierto porque es de familia pobre. No importa ahora el hecho concreto, sino que reflexionemos sobre hasta dónde cree el Leviatán que puede llegar para “salvarnos”.
Alguna vez ya inicié el tema en este rincón a cuenta de las nuevas prohibiciones del fumar, y otras semejantes (recuerden la revuelo y la retirada del anuncio de la hamburguesa grande) y mantengo una apuesta a que, no tardando, habrá un gobierno que prohíba el chuletón de Bérriz o el de Frúniz, pueblo natal de Edurne.
Les dejo un buen párrafo del articulito y les recomiendo que lo lean entero, que además es muy corto.
Pero hay algo incluso más inquietante que el racismo y el clasismo en esta persecución del Estado a unos padres. Es el absurdo, la arbitrariedad, la incongruencia, la pura imbecilidad. Si el Estado quiere y puede arrancar a un niño con sobrepeso de la tutela de sus padres, debería hacerlo de la misma manera con todos los menores anoréxicos. Por ejemplo. Y con mucha más rotundidad, puesto que sus problemas de salud, incluso su peligro de muerte, son peores que en el caso gallego de obesidad.
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