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martes, enero 27, 2009

Pleamar

Es sabido que en el país de las alcantarillas por una chaparrada no pasa nada, y cuando pasa, la chaparrada adquiere automáticamente la categoría de lluvia torrencial.

No sé cuánto ha podido llover en las últimas horas, entendí que 40 litros, desde luego en las últimas siete no ha caído ni gota, pero la autovía de Uribe-costa sigue cortada al tráfico por la misma balsa que ya se formó en el mes de julio pasado.

No habrá habido tiempo de tomar soluciones. Seguro que vuelven a salir los responsables políticos diciendo que ahora harán ….

En Larrabasterra se formaron charcos en la carretera, uno de ellos porque una cuneta lleva más de de un mes con un corrimiento de tierras sin que ninguno de esos, “los que tan bien conocen el paisito” se haya percatado de que era necesario librar esas tierras ante una lluvia mediana.

El caso es que desde las tres de la tarde la carretera está expedita de agua, pero cortada por unas cintas de la policía local y otras de la autonómica, sin que ningún cuerpo redundante se percate de que ya no es necesario el corte, salvo por medidas preventivas para las futuras lluvias grandes de los próximos meses.
Los conductores desamparados, les envían hacia la playa sin ningún cartel que les ayude a volver al buen camino.

En fin, cosas del país de las alcantarillas. En el mediterráneo, como dicen muchos enterados, tienen inundaciones porque no tienen alcantarillas, aquí no, sólo se dan esos casos cuando se conchaban una lluvia "superior" y la pleamar maligna.

No lo tengo totalmente documentado pero las inundaciones de Llodio siempre son por causa de juntarse la lluvia con la pleamar.

País

jueves, enero 24, 2008

Desidia

La autoridad competente en Sopelana, nacionalista por supuesto, da muestras de desidia para todo lo que no sea hacerse fotos. A veces ya ni eso, pues en las últimas convocatorias de Gesto por la paz por los tres últimos atentados ya no se presentó autoridad alguna.

Lo que me ocupa hoy es algo muy local y muy mal organizado, además no cuesta dinero. Hay marquesinas en las paradas de autobús, lo que no hay es un simple cartel con la frecuencia, y el destino de los mismos. Somos un pueblo pequeño que presume de modernidades, pero no hemos dejado el aldeanismo reciente.

Qué menos que poner en las paradas del autobús la frecuencia con la que pasa éste y a dónde puede dirigirse; no hace falta una megapantalla que indique los minutos que faltan, basta con un cartelito que diga que el de Arminza con parada en Barrica pasa cada hora sobre las menos cuarto. Y ya es un servicio a los usuarios ocasionales.

Otro caso de “estado natural”, no hacer nada, es el abandono en que se encuentra la acera de la carretera de Casareina en el tramo entre la Ikastola y el Garden Center. La naturaleza en forma de zarzas y demás malas hierbas la han reducido a un sendero de escasos 30 centímetros.

Por ese sendero pasan diariamente un buen número de vecinos paseando y se bajan a la carretera para cruzarse, no me imagino yo cómo es que no se acuerdan, a la ida y a la vuelta, de su alcalde.

Jack es la segunda vez que me lo tiene dicho. Dile al Sr. Alcalde que le ponga remedio a ese desastre. Que arme a algún operario municipal con pala y azadón y haga retornar la naturaleza a su antiguo ser.

Que sirvan para algo los dineros gastados en hacer una acera de un metro con base de hormigón y sin aplacado. Para un pueblo bien nos vale si se mantiene en su estado originario.

País