miércoles, mayo 06, 2009

Girar


No sé si con el motivo de la situación novísima que afronta el PNV o simplemente por casualidad, Antonio Elorza publica un artículo en El Correo bajo el titulo de PNV: el falso péndulo, en el que acota la idea, cuasi canónica, del péndulo nacionalista. A Antonio Elorza en este rincón se le concede razón sobre el tema. Les invito a leer el artículo completo y les dejo un párrafo, para mí, muy significativo:

Lo anterior(se refiere al constante soberanismo desde Arana) no excluye la sucesión de hitos en la historia del nacionalismo vasco, en los cuales despuntan intentos de llevar a cabo efectivamente el giro autonomista, de hecho el giro democrático. Desde el precursor de Landeta y el de Acción Nacionalista Vasca antes de 1936, hasta el más reciente de Josu Jon Imaz, que tenía la particularidad incluso de mantener la meta independentista, pero sometida a un diseño político basado sobre las alianzas transversales, el corte definitivo del cordón umbilical con el terrorismo de ETA, y el fin de la centralidad del 'Volk' sabiniano. De nada le valió ocupar el vértice de un partido acostumbrado a obedecer sin discutir. La ortodoxia se impuso una vez más, aunque todos sepamos que no estaba solo. No cabe, pues, esperar a que la oscilación del péndulo nos devuelva al PNV a los espacios de la razón. Después de más de un siglo de historia, el partido no necesita un viraje táctico más, sino un congreso de Bad Godesberg como en su día celebró la socialdemocracia alemana, que le saque para siempre del mito sabiniano de Euzkadi vista como si fuera el poblado de Asterix, reducto de la pureza gala contra los invasores romanos y en permanente lucha por su independencia.

Creo que al PNV ya no le sirve volver a la táctica del poli bueno, se le hace imprescindible un giro definitivo, si quiere aspirar a formar un gobierno que no sea exclusivo para los abertzales.

En el pasado debate de investidura se presentaron dos formas totalmente opuestas de entender la misión política del gobierno que se proponían formar. Ibarretxe centró su discurso en conceptos como “normalización política”, “derecho a decidir” y “El reconocimiento de la identidad nacional vasca”.

El finalmente elegido por el parlamento como lehendakari, Patxi López formuló una clara distinción entre lo que se puede y no se puede decidir en democracia, dando así una lección de ética y de liberalidad, tan necesarias ambas ante un discurso tan lleno de conceptos homogeneizadores, cuando no, directamente totalitarios.

Dijo el Lehendakari López: La democracia, además de un sistema de mayorías y de gestión de las voluntades libremente expresadas, es también un conjunto de derechos y de normas legales que ponen límite a la acción de la comunidad o de los gobiernos sobre los individuos o colectivos minoritarios. Porque este entramado de derechos y de normas es lo que, en última instancia, garantiza la libertad de las personas.

Desde hoy les aseguro que a mi Gobierno le gusta la pluralidad, la libertad de elección, la heterogeneidad y que renuncia a proponer desde las instituciones políticas un modelo oficial de qué ser y cómo ser.

Parece sencillo, pero hemos visto como llevarlo a la práctica cuesta, sobre todo cuando no hay costumbre. Ramón Saizarbitoria lo expresa de forma sencilla: “La pluralidad, siendo en sí misma positiva, trae algunas molestias, sobre todo al que tiene una vocación de hegemonía”.

Salud

1 comentario:

CARTASMARRUECAS dijo...

Es complicado que un hombre civilizado y con formación como era Josu Jon Imaz, consiga imponer su cirterio en una partido en el que andan sueltos pelajes como Egibar (es curioso lo que se parece a Rudolf Hess), Arzalluz, Ibarretxe o Anasagasti. Los huesos de Sabino hacen clocloc en Pedernales cuando hay un intento de racionalización y de aplicación del sentido común.

Hablando de Sabino. Has sido propuesto para recibir el preciadísimo Premio POLIKARPO. Te informaremos en breve. Es un preciado galardón que se concede a bloggers vascos no nacionalistas